20.3.10

¡Vete al carajo!

Si. Esa fue la pedestre, ramplona, vulgar, desdeñosa, esquiva, tajante, perentoria y contundente respuesta de Hugo Chávez ante las sentimentales denuncias del Dr. Uribe Vélez. Aunque es una frase grotesca, es –algunas veces- imprescindible de su uso con interlocutores de tal ralea moral.

Según la Real Academia Española, carajo es la palabra con que se denominaba a la pequeña canastilla que se encontraba en lo alto de los mástiles de las carabelas y desde donde los vigías oteaban el horizonte en busca de señales de tierra.

El carajo dada su ubicación, en un área de mucha inestabilidad en lo alto del mástil, es donde se manifiesta con mayor intensidad el continuo movimiento lateral de un barco. También era considerado un lugar de castigo para aquellos marinos que cometían alguna infracción a bordo. El mísero castigado era enviado a cumplir horas, hasta días enteros en el carajo, y cuando bajaba, lo hacia con gran estupor, manteniéndose sosegado por un par de días. De allí viene la expresión “VETE AL CARAJO”.

El carajo es un concepto amplio. Es la palabra que define toda la gama de sentimientos humanos y todos los estados de ánimos.

*¿Cuántas veces al apreciar que una cosa es buena o te gusta no has exclamado “carajo”?

*Si un comerciante se siente deprimido por la situación actual, por el estado de su negocio, exclama: “si esto sigue así nos vamos para el carajo”

*Cuando alguien se encuentra con un amigo que hace mucho tiempo no ve, lo saluda así: “que hay de tu vida, ¿Dónde carajo te habías metido todo este tiempo?

*Si te habla alguien en otra lengua distinta al español y no entiendes lo que dices, le preguntas al interprete (si lo hay): “¿Qué carajo es lo que dice?”

*Si algo te importa poco…“te importa un carajo”

*Si algo te importa mucho…“te importa mas que el carajo”

*Si en una bonita mañana tu vecino te increpa porque lo has mirado feo, ya no le compras chocolatinas caseras a sus hijos, ya no le regalas tacitas de café a su esposa, le has dicho que su casa esta empreñada de corrupción, en fin, porque le dices la verdad en su cara. Si continúa riñéndote, tú tratas de evitar álgidas confrontaciones y decides entrar a casa, pero al cruzar el marco de la puerta, acompañado del sutil roce de los goznes, escuchas una frase pendenciera: “sea varón y quédese a enfrentar los problemas de frente” ¿acaso no seria factible decirle VETE AL CARAJO?

Y volviendo al principio, aclaro que me importa un carajo lo que pase o deje de pasar entre estos dos sujetos, que se los coma el marrano. Solo trato de poner un ejemplo de la vida cotidiana donde se hace evidente el uso de tan lustrosa palabra.

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